Terapia Acuática

El agua con fines terapéuticos ha sido utilizada desde hace miles de años por el ser humano. Ya las antiguas civilizaciones hacían uso de ella con fines curativos y preventivos. Se atribuían las acciones beneficiosas del agua a ninfas, deidades y divinidades que eran las encargadas de repartir salud entre los humanos en estos centros especializados. Por tanto la terapia con agua, sea con las características que sea, es antigua pero también moderna. En la antigüedad estas técnicas estaban basadas en el empirismo, que unido a la observación, la casualidad, el tanteo y la experiencia, se iban transmitiendo de generación en generación, de padres a hijos, de profesores a alumnos. Sin embargo, la medicina moderna no entiende de empirismos y el uso repetido durante los años de determinadas técnicas no nos vale como prueba de eficacia suficiente. En nuestros días todas aquellas técnicas de tratamiento que sean usadas con fines curativos deben estar respaldados bajo la justificación científica y en este sentido no queda otro camino que el estudio científico bien orientado y bien ejecutado que nos de unos argumentos sólidos e irrebatibles. Por todo ello, nuestro grupo de trabajo ha realizado una profunda revisión bibliográfica sobre los artículos con bases científicas que hay publicados desde el año 1929 en los cuales se hace referencia a terapia acuática o fisioterapia acuática para así aplicar de una manera sistemática aquellos protocolos que está demostrado son eficaces en el tratamiento de determinadas patologías. Así por ejemplo tenemos que hacer mención a los estudios hechos sobre Artrosis de rodilla de Wyatt FB et al, Poyhonen T et al, 2001, los hechos por Templeton MS, et al, 1996 en pacientes reumáticos, estudios en pacientes con patología lumbar como los de Ariyoshi M, et al, Konlian C, et al, 1999, Cole AJet al,1996, Dalichau S et al, 2003 o los más recientes hechos con pacientes con patología neuromuscular y electromiografía de superficie de Poyhonen T et al, 1998, Fujisawa H, et al, 2003. Son muchos los autores por tanto que han defendido e intentado demostrar los beneficios de la terapia acuática en el tratamiento y prevención de determinadas patologías del aparto locomotor. Las patologías en las que más está indicada este tipo de terapia podríamos resumirlas en: artrosis de rodilla y cadera, tratamiento tras cirugía en prótesis de rodilla, cadera y hombro, dolores de espalda (cervicalgia, dorsalgia y lumbalgia), escoliosis, pérdida de movilidad tras cirugía y / o inmovilización prolongada (hombro, tobillo, rodilla), tratamiento a sectores de población con discapacidad física (parálisis cerebral infantil, hemipléjias, paraplejias, distrofia muscular,etc). Definición y principios fundamentales de la terapia acuática Se define Terapia acuática o Fisioterapia acuática a aquel tratamiento consistente en una batería de ejercicios encaminados básicamente a la mejora de la fuerza muscular y de la amplitud articular con el menor esfuerzo y riesgo para el paciente, mediante el uso de piscinas y el agua y por consiguiente de la situación de ingravidez que este medio proporciona. Podríamos resumir los principios de tratamiento en medio acuático y sus consiguientes ventajas de la siguiente manera: PRINCIPIO DE FLOTACIÓN O DE ARQUÍMEDES Nos dice que sobre todo cuerpo que es sumergido en el agua se ejerce una fuerza vertical y con carácter ascendente que es igual a la cantidad de agua desalojada por dicho cuerpo y de sentido opuesto a la gravedad. El principal beneficio que encontramos con este principio físico es la capacidad que tenemos en el agua de hacer que una articulación soporte la mitad o menos de la mitad de peso que fuera de ella. A modo de ejemplo podríamos decir que una persona con un nivel de inmersión alto, con el agua a la altura del esternón, pesaría tan sólo un 10% aproximadamente de su peso corporal. Esto es fundamental en los procesos de recuperación de lesiones donde las articulaciones se encuentran muy afectadas y la musculatura periarticular no es lo suficientemente fuerte para darle estabilidad como por ejemplo en operaciones de prótesis, hernias discales, post – cirugía de tobillo, rodilla y cadera, lumbalgias, cervicalgias etc. PRINCIPIO O LEY DE PASCAL Nos viene a decir que cuando un cuerpo es sumergido en un fluido (en agua por ejemplo) se ejerce una presión sobre el mismo que tiene una magnitud igual en todas las direcciones y que dicha magnitud aumenta conforme aumenta la inmersión. En este caso nos apoyaríamos en este principio físico para dar explicación a por qué tratamos procesos inflamatorios en fase aguda, no infecciosos, en medio acuático mediante la realización de ejercicios paralelos que favorezcan el retorno venoso y linfático y la recuperación del tejido afectado. PRINCIPIO HIDRODINÁMICO Debido a la Viscosidad, mover nuestros miembros en el agua puede ser como levantar una pesa líquida. Hay que recordar que el agua es 600 veces más densa que el aire y esto se puede utilizar para hacer ejercicios de resistencias progresivas, al hacer mover un flotador, una tabla o cualquier elemento de flotación. A mayor velocidad de nuestros movimientos y a mayor superficie de contacto con el agua, mayor será la resistencia que esta nos proporcione. Es por tanto un medio ideal para hacer ejercicios de fuerza de forma dinámica y progresiva, evitando sobrecargas y esfuerzos bruscos. El trabajo en el medio acuático, por tanto, proporciona una situación de ingravidez que permite trabajar determinadas articulaciones en descarga parcial lo que conlleva un significativo alivio del dolor en diversas patologías y una menor resistencia a variados movimientos articulares. La descarga articular permite realizar la recuperación de forma progresiva sin que se produzcan ni sobrecargas musculares ni articulares. El agua se convierte por todo ello en un medio único para la rehabilitación debido a sus propiedades físicas; flotación, viscosidad, presión hidrostática e hidrodinámica. El hecho de realizar ejercicios locomotores básicos (andar y correr) utilizando la resistencia del agua mejora la funcionalidad porque el cuerpo se estabiliza a sí mismo contra dicha resistencia. Finalmente, pero no menos importante es el objetivo social que intentamos cumplir con todos nuestros clientes. Que duda cabe que la combinación de la diversión, el entrenamiento y el confort con el trabajo y las diferentes técnicas terapéuticas mejora y/o fomentan las relaciones interpersonales y como consecuencia desarrolla el ámbito socio-afectivo del individuo. Teniendo muy en cuenta todos estos aspectos se ha creado un sistema de trabajo, que a día de hoy llevamos a cabo en más de 12 centros repartidos por la geografía Canaria, controlado y ejecutado por fisioterapeutas y licenciados en educación física especialistas en terapia acuática y médicos especialistas. Dirigido todo por personal propio que son miembros del Instituto Americano de Terapia Acuática y rehabilitación .

 

 
 



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